Reading - A Gift for Life - Reading - A Gift for Life
escrito por
Macarena Zaldumbide
Assistant Principal, Early Years
30 enero, 2026

La lectura: un regalo para toda la vida

Reading - A Gift for Life - Reading - A Gift for Life
Todos sabemos que la lectura es un regalo. Nuestra responsabilidad como educadores es asegurarnos de que este regalo llegue a todos nuestros estudiantes. Si cultivamos genuinamente un verdadero amor por la lectura, estamos honrando nuestro compromiso de hacer del mundo un lugar mejor. Una persona que lee es una persona que aprende y piensa, ¡y este mundo necesita pensadores!

Esto nos lleva a una pregunta esencial: ¿cómo enseñamos a los niños a leer? La respuesta no es sencilla.

Quizás han escuchado sobre las “Reading Wars” (guerras de la lectura), una controversia que resurgió durante la pandemia, cuando educadores de todo el mundo comenzaron a cuestionar el enfoque de Balanced Literacy, que había ganado gran popularidad en el sistema educativo estadounidense.

El debate se centraba en si la enseñanza inicial debía enfocarse en la fonética sistemática (la relación entre letras y sonidos) para decodificar palabras, o si debía priorizar la construcción de significado a través de textos ricos y auténticos.
Durante décadas, la enseñanza de la lectoescritura en muchas escuelas estadounidenses se inclinó hacia el enfoque de Balanced Literacy, liderado por Lucy Calkins, en lugar de basarse en la Ciencia de la Lectura (Science of Reading).

APRENDER A TRAVÉS DE LA EXPERIENCIA

He sido docente por más de 18 años y, cuando comencé mi carrera, no utilizaba el enfoque de Balanced Literacy. Me enseñaron a trabajar la lectoescritura de manera aislada. Un día recibí capacitación en este enfoque y, para ser honesta, me encantó. Tenía sentido. Vi a los estudiantes encontrar significado en la lectura y la escritura. Los vi transformar su percepción de la lectoescritura: empezaron a verse a sí mismos como lectores y escritores. ¡Esa transformación fue poderosa! La estructura, las minilecciones, el nivel de participación y la disposición a leer y escribir, incluso a edades muy tempranas, eran innegables. Me convertí en una creyente de este enfoque.

Cuando leí los primeros artículos críticos, cuestioné todo. Escuché podcasts, revisé investigaciones y profundicé en mi comprensión de la Simple View of Reading, y sí, también tenía sentido.

Pude ver ambos lados del debate y ambos tenían puntos válidos. Lo que no podía creer era que un solo enfoque fuera responsable de todas las complejidades de los resultados en lectoescritura. Existen innumerables factores que influyen en la educación, y no podía aceptar que todo fuera “culpa de Lucy”, especialmente después de haber visto los resultados positivos de su currículo en el aula.

Quería asegurarme de que los estudiantes recibieran lo mejor de ambos mundos, porque al final, son ellos quienes realmente importan. En ellos centro mi atención y mis decisiones, siempre buscando lo que es mejor para ellos.

CUANDO SABEMOS MÁS, HACEMOS MEJOR

La educación no es estática; debemos evolucionar e innovar con ella. Como dijo Maya Angelou: “Haz lo mejor que puedas hasta que sepas más. Y cuando sepas más, hazlo mejor.” Y eso fue lo que hice.

Creo que en educación nunca debería haber una “guerra”. Más bien, debemos unir esfuerzos en el mejor interés de nuestros niños; ellos deben ser siempre nuestro foco. Tenemos el honor y la responsabilidad de formar el futuro del mundo con nuestras acciones presentes, y no podemos hacerlo si estamos enfrentados.

La lectura debe enseñarse de manera sistemática, pero también con propósito. No puede ser una elección entre una cosa u otra. Debe existir un equilibrio cuidadosamente diseñado. Los estudiantes necesitan instrucción explícita en habilidades fundamentales, así como experiencias ricas con el lenguaje que les den razones, motivación y propósito para decodificar y comprender las palabras que encuentran en distintos tipos de textos.

NUESTRA PROMESA A LAS FAMILIAS EN EL COLEGIO MENOR

En el Colegio Menor no abandonamos lo que ha funcionado bien. Innovamos, reorganizamos y fortalecemos nuestras prácticas con base en las mejores metodologías. Nos enfocamos en nuestros estudiantes, analizamos datos y tomamos decisiones informadas que realmente funcionan. Hacemos propio nuestro enfoque.

Mantenemos siempre la mirada en lo que verdaderamente importa: nuestros estudiantes. Profundizamos en lo que queremos que logren: amor por el aprendizaje y entusiasmo por la vida.